
El mundo impredecible en que vivimos
enero 30, 2026
Durante un cuarto de siglo, muchas familias latinoamericanas han enfrentado profundas disrupciones económicas, sociales e institucionales. El caso más visible, hoy, es el de Venezuela, aunque no es el único. Argentina, Bolivia y Honduras constituyen otros ejemplos claros.
Para numerosas familias de alto patrimonio, estas circunstancias implicaron no solo la fragmentación de activos y negocios, sino también la dispersión geográfica de la familia y la complejidad creciente de su vida fiscal y legal.
En la actualidad, el contexto geopolítico permite anticipar que algunas de las familias que se establecieron en países con mayor seguridad jurídica —como Estados Unidos, Uruguay o España— están analizando la posibilidad de regresar, ya sea en conjunto, individualmente, o de invertir recursos en sus países de origen.
Para venezolanos, argentinos, hondureños o bolivianos que hoy son ciudadanos o residentes legales permanentes en Estados Unidos, España o Uruguay, la decisión suele tener un componente emocional e incluso económico-financiero. Sin embargo, también genera múltiples efectos jurídicos que conviene —o al menos resulta altamente recomendable— analizar antes de concretar el regreso.
Algunos ejemplos:
- Antes que nada, es importante entender que volver al país de origen es también una mudanza internacional. Que se trate de un regreso a un país conocido y donde no haga falta ocuparse de cuestiones migratorias no implica que no haya aspectos que uno deba analizar en profundidad antes de reinstalarse.
- El primer punto a estudiar es la baja fiscal en el país en el cual la familia en cuestión se encuentre residiendo, ya que generalmente existen no solo trámites que uno deba realizar, sino también impuestos que pagar.
- El siguiente punto es el alta de la residencia fiscal en el país al cual uno regresa y sobre todo la decisión de cómo uno quiere mostrarse ante las autoridades fiscales de dicho país. No estamos hablando de ocultar activos ni hacer nada ilegal, sino de utilizar las herramientas legales existentes para optimizar la carga tributaria. Esto puede implicar formar sociedades o disolverlas, crear un trust o inclusive buscar una residencia intermedia entre la actual y la que se va a volver a obtener.
- Luego es fundamental analizar cómo queda la situación tributaria si hay miembros de la familia que se van a quedar en el país de residencia actual. ¿Hay impuesto a las donaciones si queremos dejarles activos o transferirlos en el futuro? ¿Cómo es el tema sucesorio? ¿Es posible evitar el trámite judicial? ¿Qué cargas fiscales podrían generarse a futuro?
- Por otro lado, si quedan activos o inversiones en el exterior, ¿cómo es la relación entre ambos países? ¿Existe, por ejemplo, un tratado para evitar la doble tributación?
- Por supuesto que si quien regresa viajó siendo soltero y se casó o inició una conveniencia en el exterior, será imprescindible estudiar las normas correspondientes al régimen patrimonial del matrimonio y/o de la convivencia y las aplicables a una eventual separación o divorcio para anticiparnos a contradicciones o posibles problemas.
- También es relevante obtener una valuación objetiva de los bienes con los cuales se ingresa al país de destino al momento de hacerlo y las reglas de intercambio de información financiera que pudieran existir entre ambos Estados (CRS, FATCA, etc.).
- Aunque esto es algo que se puede hacer ya aterrizados en casa, será también necesario adaptar la mayor parte de los documentos relacionados con una eventual incapacidad y con el fallecimiento, ya que la ley aplicable a dichos instrumentos suele ser la de domicilio del incapaz o la del último domicilio del causante respectivamente.
Una vez tomada la decisión e implementados los cambios patrimoniales, queda analizar qué objetos me puedo llevar del país de residencia al propio, que es algo que también cambia de país en país.
Como puede verse, no se trata simplemente de hacer las valijas, llamar a la familia y anunciar el regreso. En muchos casos, la planificación patrimonial resulta incluso más relevante al volver que al emigrar a un tercer país donde se conoce muy poco de nosotros, de nuestras familias y de nuestros bienes y actividades comerciales.
Aprovecho para recordarles, en especial a los lectores de mi querida Bolivia, que el fin de semana voy a andar por allí con motivo de una nueva edición del Bootcamp sobre planificación patrimonial y fiscalidad internacional. Será en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, con el acompañamiento de los sponsors Miura Capital, Infobae, Novotel SCZ y UNTITLED Sherpa.
Pueden conocer más sobre el Bootcamp ingresando en este link.




