
Lo que también se juega en este Mundial
junio 30, 2026Una primera búsqueda dice que resiliencia es la capacidad de un ser vivo o sistema para adaptarse positivamente a situaciones adversas, traumas, tragedias o fuentes de estrés significativas. Hay que hacer, antes que nada, una observación para lo que viene. Las Islas Vírgenes Británicas no son un ser vivo, aunque podríamos aprovechar para ellas el término sistema. Un sistema de gobierno que desde hace años viene resistiendo los constantes embates del mundo cartelizado, que presionan para terminar con la privacidad en todas sus formas.
De todas maneras, aunque no se trate de un ser vivo, BVI es un lugar en el mundo muy aprovechado por las personas para estructurar legalmente sus negocios. Por eso este envío, y por eso en este momento: desde hace unos años, y en especial a partir de cambios regulatorios que se dieron en la jurisdicción el año pasado, algunos señalan a las Islas como un espacio no seguro, y difunden informaciones falsas o cuanto menos equivocadas. ¿Cómo está la situación en BVI en estos momentos? De eso se trata este envío: de hablar sobre los mitos que giran alrededor de una de las jurisdicciones más utilizadas por los latinoamericanos, y de cómo hizo (y hace) para mantenerse en ese lugar pese a las presiones internacionales.
Un poco de contexto
Una obviedad: las Islas Vírgenes Británicas reconocen la importancia de combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, pero lo hacen sin resignar jamás su compromiso con la protección de los derechos de privacidad de las personas que eligen estructurar allí sus negocios (lícitos).
Como seguramente sepan, y si no se los cuento, es una de las jurisdicciones líderes en la incorporación de sociedades offshore, fondos de inversión, trusts y empresas que prestan servicios financieros. No es algo de ahora: es histórico.
Desde hace aproximadamente una década, recibe presiones del Reino Unido para implementar registros públicos de beneficiarios finales, pero el gobierno local siempre trabajó para mejorar la transparencia sin resignar privacidad. Soportó las presiones. Hizo cambios, sí, pero apuntando al equilibrio.
Para decirlo de una manera simple, frente a cada pedido (intimación) que recibe de la OCDE, el G20, la UE o Reino Unido, no acata ciegamente, sino que le busca la vuelta porque entiende que existe el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero también que es imprescindible mantenerse como un refugio seguro para quienes quieren resguardar su privacidad y seguridad.
Y por eso mismo, desde el año pasado se implementó el nuevo régimen de beneficiarios finales, una herramienta confidencial y cuidadosamente regulada, gestionada por el Registrar of Corporate Affairs, que tiene como objetivo cumplir con estándares internacionales sin comprometer la privacidad.
¿Eso significa que BVI tiene ahora un registro de beneficiarios finales de acceso público?
No. El sistema que comenzó a implementarse el año pasado implica un acceso restringido a información, que mantiene la privacidad que siempre caracterizó a BVI y solo habilita el acceso en situaciones excepcionales y justificadas. La información no es pública y solo se puede acceder a ella bajo condiciones estrictas, garantizando un equilibrio entre transparencia y protección patrimonial. No hay registro público, sino centralizado, y la diferencia entre uno y otro es abismal.
¿Cualquier persona que solicite información puede acceder a la información de los beneficiarios finales en BVI?
No. Es estrictamente limitado el acceso y se autoriza únicamente en casos excepcionales. Solo personas físicas o jurídicas con interés legítimo vinculado a la investigación de delitos graves pueden solicitarlo, e incluso así existen filtros y procedimientos diseñados para proteger la privacidad de los beneficiarios.
¿Entonces no es cierto que acreedores o familiares pueden pedir la información?
No, de ninguna manera estará disponible para acreedores, familiares, socios, proveedores, clientes ni cualquier tercero en disputas comerciales, divorcios o sucesiones.
Pero en caso de que se acceda al pedido de información, ¿van a revelar todos los datos de los beneficiarios?
Tampoco. De autorizarse el acceso, solo se comparten datos básicos del beneficiario que tenga al menos un 25% de participación en la sociedad. No se revelan direcciones, datos de contacto ni información sensible que pueda comprometer la seguridad o privacidad del beneficiario. Tampoco se revela la identidad de los beneficiarios finales con una participación inferior al 25%. Si, por ejemplo, en una sociedad hay cinco accionistas con 20% cada uno, no habrá UBO (Ultimate Beneficial Owner) para informar.
Entonces, ¿no cambió la seguridad de BVI a partir de la modificación del marco regulatorio que aplica a las sociedades incorporadas en la jurisdicción?
No, y ese es el punto central. La privacidad de los clientes no cambió, solo se modificó la forma en que BVI gestiona la información recopilada. Con el objetivo de alinearse con las normativas internacionales de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo, se trabajó en una regulación que no afecte el derecho a la privacidad de los individuos.
BVI mantiene, entonces, las mismas ventajas de siempre: es una historia de seguridad que se mantiene vigente, un sistema legal anglosajón, flexibilidad y actualización constante del marco jurídico; costos competitivos; diálogo continuo entre el sector público y el sector privado; amplitud de la oferta.
Las últimas dos décadas en BVI: la resiliencia de una jurisdicción

Como dije alguna vez, cambiar para que nada cambie.
Pero BVI no se queda ahí, ni su legislatura se limita a contrarrestar los ataques recibidos por parte de organismos internacionales de dudoso valor: va mucho más allá. No se trata solo de resistir los golpes, sino de contraatacar con nuevas leyes y reformas que hagan a la jurisdicción aún más atractiva para familias de alto patrimonio, empresas, emprendedores, gestores de dinero, entidades financieras, exchanges de criptomonedas, etc.
De hecho, en los últimos años vimos aparecer muchas más leyes orientadas a mejorar el ecosistema y atraer nuevos negocios, que leyes pensadas para dejar contentos a los burócratas que presionan y desafortunadamente seguirán presionando desde Europa.
A quienes no sabían mucho sobre BVI, espero haberlos ayudado a entender más sobre el tema. A quienes tenían dudas sobre la realidad de BVI, espero haber podido ayudar a despejarlas. A quienes todavía tienen preguntas, quedo a disposición.
Si este tema les interesa, los invito a ver este video en mi canal de YouTube, donde sigo profundizando sobre algunos de los mitos más frecuentes alrededor de las jurisdicciones offshore y su evolución en los últimos años.




